<< SERVICIOS - TERAPIA PSICOLÓGICA
Al igual que el cuerpo, la mente humana debe luchar por mantener su salud, y las múltiples formas modernas de terapia psicológica tratan de estimular y apoyar este proceso. Las complejas relaciones entre la mente y el cuerpo son actualmente reconocidas y existen grandes evidencias de que muchas enfermedades son producidas por factores psicológicos. Todas las terapias complementarias promueven la idea del cuerpo como un todo, así como que debe ser tratado holísticamente. Las influencias psicológicas, como el estrés, las preocupaciones, la depresión y la ansiedad tienen un enorme impacto sobre la salud y están implicadas en un gran número de enfermedades, incluidas la migraña, el eczema, el asma, trastornos digestivos, dolor crónico y problemas de la visión.
Diversos factores (evolución del pensamiento, lenguajes diferentes, prestigio,...) han propiciado la aparición de muchas psicoterapias, en un principio diferenciadas entre sí: psicoanalista, conductista, humanística, cognitiva, etc. Todo y así Zen-Natur no se identifica plenamente en una escuela concreta, sino que apuesta por una terapia integradora, apoyándose en técnicas conductistas para afrontar fobias, técnicas cognitivas de afrontamiento del estrés, o en una psicoterapia centrada en las emociones para abordar problemas de baja autoestima. Y todo ello, estudiando los recursos propios del cliente, reforzando sus cualidades y trabajando conjuntamente terapeuta-cliente para conseguir la capacidad de afrontar las dificultades de la vida cotidiana o problemas arraigados, utilizando la psicoterapia como vía de autoconocimiento y superación personal. Mediante el trabajo conjunto, terapeuta y cliente pueden llevar un problema a un punto de inflexión: el comienzo de algo mejor.
Terapia conductual
Terapia cognitiva
Terapia constructivista
Hipnosis
Terapia experiencial
 Tratamientos
Ansiedad
Fobias
Depresión
Estrés
Tabaquismo
Baja autoestima
Trastornos alimentación
Insomnio
...
 TERAPIA CONDUCTUAL
La terapia de modificación de conducta apareció en los tratamientos psicológicos a finales de los años cincuenta. La terapia de conducta entiende la salud y la enfermedad como una conducta adaptada e inadaptada como principal (aunque no exclusivo) resultado de la historia de aprendizaje de cada uno. En la terapia conductual las "leyes del aprendizaje" son la base de la conceptualización de explicar los trastornos psicológicos.
Los terapeutas de conducta centran el tratamiento en el cambio de la conducta observable en sí misma. En este abordaje teórico se entiende que la conducta desadaptada puede ser reducida o eliminarla y adquirir nuevas conductas que sean más adaptadas a la situación. Este cambio se promueve tratando los síntomas (conductas inadaptadas aprendidas) de forma profunda, conociendo cuáles son sus características y cuáles son sus antecedentes y consecuentes, así como los factores organísmicos que las hacen presentes.
Los resultados muestran que la intervención conductual es una de las terapias más eficaces para afrontar un trastorno de ansiedad o trastorno de pánico y fobias.


 TERAPIA COGNITIVA 
Este abordaje teórico da mucha importancia a los procesos mentales. Desde la perspectiva cognitiva, toda la información se organiza como esquemas cognitivos que se reflejan en esquemas específicos para cada área de la vida, como son los esquemas sociales, esquemas sobre uno mismo y sobre otros. Ellis introduce el concepto de creencias irracionales que son absolutas y se expresan en forma de obligación, necesidad o exigencia y son las que interfieren en la persecución y obtención de metas, y generan alteraciones de la conducta tales como aislamiento, demora,... Este modelo ayuda a la persona a identificar sus pensamientos automáticos, ayudando en la generación de emociones que le perturban y buscando pensamientos alternativos que disminuyan la intensidad emocional. La persona controla las emociones controlando los pensamientos propios. En problemas de depresión, baja autoestima y sentimientos de culpa, se presenta una distorsión cognitiva con pensamientos negativos acerca de sí mismo, del mundo y del futuro que pueden identificarse y modificarse con la intervención cognitiva.


 TERAPIA CONSTRUCTIVISTA
En una segunda línea de la terapia cognitiva encontraríamos la terapia constructivista que, a diferencia de la cognitiva, la perspectiva construccionista postula que no se puede acceder al conocimiento objetivo de la realidad, que la persona tiene un papel central en la construcción de la realidad (proactivo) por medio de sus experiencias, e influido por los patrones culturales, sociales, psicológicos y de género, así como por las propias limitaciones sensoriales. El enfoque de los constructos personales de Kelly postula que los procesos de una persona se canalizan psicológicamente por la forma en que ésta anticipa los hechos. Los constructos son distinciones que hacemos de nuestra experiencia, que nos permiten darle significado. Estas distinciones se organizan en un sistema de constructos personales, de manera que se relacionan unos con otros. Este sistema contiene las conclusiones que hemos obtenido de nuestra experiencia dependiendo de cómo la hemos estructurado, y de esta manera constituye las gafas con las que vemos la realidad presente y la manera en que anticipamos nuestro futuro (ciclo de experiencia). Las emociones se entenderían como formas de conocimiento primitivas y potentes, tendríamos que fomentar la experiencia y la exploración afectiva. Así, para tener un nivel de salud mental óptima, hace falta que la persona desarrolle sus constructos, su teoría personal, y que la haga cada vez más explicativa e internamente coherente.



 HIPNOSIS
Se puede definir la hipnosis como un estado de trance (o estado alterado o distinto de conciencia) en el que se incrementan las respuestas a las sugestiones hipnóticas. La hipnosis es un estado natural de concentración en el que la conciencia centraliza su atención sobre puntos concretos, separándolos del resto. Podríamos llamarle “concentración focalizada” o “abstracción” Algo que todos hemos experimentado alguna vez cuando nos quedamos abstraídos con una película o un libro. La hipnosis no es una forma de terapia como la terapia conductual o la terapia cognitiva ni una profesión o ciencia. Es una técnica o procedimiento que puede facilitar la terapia psicológica. Por tanto, es una herramienta psicoterapéutica de gran potencial que nos permite conectar con los recursos internos de la persona, con su sabidur&iactue;a interna y con su potencial curativo. No existe así, la profesión de hipnoterapeuta. La hipnosis es algo muy distinto del sueño. El hecho de cerrar los ojos es porque se facilita la concentración, pero se puede hipnotizar a una persona con los ojos abiertos. Durante la hipnosis no hay ningún tipo de pérdida involuntaria de control. Durante el estado hipnótico, el sujeto es dueño de sí mismo y hace solamente aquello que acepta hacer. Es decir, que una persona no hará en estado hipnótico aquello que no desearía hacer en estado de no hipnosis.
Es importante saber que no es que una persona hipnotiza a otra, sino que una persona entra en un estado de concentración y relajación y otra le explica cómo hacerlo, le guía. Algunas personas responden mucho a las sugestiones hipnóticas y otras no. En ocasiones son los miedos, mitos y falsas concepciones de la hipnosis lo que impide que las personas experimenten lo que lo que se sugiere en hipnosis.
Los usos de la hipnosis son muy amplios tanto en psicología como en medicina. En general, es un método considerado eficaz en el manejo del dolor.
El profesional de la hipnosis terapéutica debe ser un terapeuta bien formado. La hipnosis no “cura” nada por sí misma, y nadie puede resolver con hipnosis aquello que no esté preparado para resolver sin hipnosis.

La hipnosis en sí no es perjudicial, pero un profesional incompetente o poco ético puede hacer daño mediante una ignorancia absoluta de la complejidad de la mente de la persona o mediante una falta de respeto por la integridad de cada ser humano.

En Zen-Natur, la correcta utilización de la hipnosis se utiliza en combinación con otras técnicas más específicas en función de cada caso, lo que favorecerá la eliminación del sufrimiento del sujeto. En Zen-Natur se ha utilizado con éxito en el tratamiento del estrés, la ansiedad, el control de peso, el insomnio y otros muchos problemas psicológicos.



 TERAPIA EXPERIENCIAL
Desde esta perspectiva se le da mucha importancia a las emociones como elemento esencial para trabajar una terapia. Este modelo da a su vez mucho valor a la experiencia y a todo lo que le acompaña: percepción, sensación, emoción, cognición y conducta.
Los esquemas emocionales se desarrollan desde el nacimiento para organizar la experiencia. Así, por ejemplo, el miedo a los aviones, a volar, puede llevar a una persona a organizarse para evitar, expresar y comunicar el miedo. Este esquema “emocional” cognitivo/afectivo/motivacional/relacional gobierna la experiencia de la persona de sí misma en el mundo. A medida que crecemos, se desarrolla el sentimiento asociado a una experiencia. Con el desarrollo como seres humanos, el esquema llega a contener una representación de la necesidad organísmica y de la respuesta afectiva de la persona a la situación. Con el desarrollo cognitivo el esquema incorpora creencias sobre la situación y reglas aprendidas para regular estas experiencias. Las creencias y las reglas se aprenden tanto de otras personas como son construídas por la propia persona. Desde esta perspectiva se intenta acceder o interpretar emociones reprimidas o inconscientes, o emociones de las que uno mismo se protege o rechaza .
La ansiedad, conflictos con los padres, hermanos u otras personas del entorno, y estado de ánimo reprimido puede estar relacionado con necesidades no satisfechas o la satisfacción de las cuales fue interrumpida en algún momento. Una persona responderá de un modo disfuncional a estas percepciones sintiéndose nerviosa, irritable y con posible sentimiento de pánico como respuesta a la ansiedad.
La intervención experiencial pretenderá devolver a la persona la responsabilidad de experimentar plenamente el momento, sin que el pasado, el futuro, las normas y las necesidades la manejen. Para ello, se centrará en la percepción plena de lo que siente la persona, piensa o hace, con la intención de que asuma la totalidad de quién es y obtenga crecimiento y madurez .